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Por Orlando Jai Gurudev / @Yogasadhanas

En este mundo, si de algo estamos seguros es del cambio permanente de las cosas, todo se está moviendo continuamente, todo cambia en cada quien. La evolución y el crecimiento espiritual es el cambio que caracteriza a la humanidad. Hay un permanente intercambio en el Universo.

Todo en el universo se manifiesta en los pares de opuestos, todo tiene polos opuestos: bien y mal, calor y frío, alto y bajo, norte y sur, luz y oscuridad, grande y pequeño, duro y suave, temor y valor, amor y odio, etc. Los opuestos se parecen en su naturaleza, pero difieren en intensidad y grados.

Igualmente fluctúan los pensamientos y la mente. La creación se manifiesta en la interacción de las diferentes variantes de la dualidad.

La importancia de este principio está en la presencia de los géneros, que determina que toda la creación tiene energías masculinas y femeninas (Shiva-Shakti). La primera está relacionada con el dinamismo y la segunda con la receptividad. Combinadas generan toda la manifestación.

El Yoga enseña a prepararse conscientemente para los cambios de la vida, para que no “sorprendan” cuando lleguen. Es disfrutar mientras se tiene y “dejar ir” cuando se acabe.

Pero, ¿qué hacer para vivir esta permanente transformación sin afectarse por el saber que todo en algún momento terminará?

Para vivir una vida desprendida, nada se debe considerar como una propiedad. Es conveniente entender que cuando se experimenta la verdad del permanente cambio, no sólo como un concepto, sino como una vivencia interior genuina, obligatoriamente hay que preguntarse ¿qué hay de verdadero valor?, ¿se dará valor a cosas que simplemente van a perecer o hay algo más, algo más profundo, más permanente?

El secreto está en reflexionar y meditar en estas preguntas ahora y para lograrlo hay que fijar la atención en los pensamientos y en las emociones. Esto se logra con una práctica sostenida y disciplinada de meditación y Yoga.

El sentido de la vida es desarrollar todas las posibilidades personales. Esto se hace evolucionando mediante el aprendizaje que proporcionan las experiencias. Nada evoluciona sin transformarse.

Hacer de la auto-realización, un propósito de vida, es llegar a ser lo que potencialmente es el ser humano. El eje consciente de la vida, es una fuerza muy poderosa que le da sentido a las experiencias, no importa lo dolorosas que ellas sean.

Quizá lo que no hay que olvidar es que vivir es una decisión que se toma de forma personal y diaria, se ha de decidir si seguir sufriendo por todo o entender que la vida está en constante cambio.

El sentido de la vida es transformarse y cada una de las experiencias que se viven deja una enseñanza. Todo en el universo, al igual que el cuerpo y la mente, está cambiando y transformándose y eso es perfecto.