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Por el Maestro Orlando Jai Gurudev / @Yogasadhanas

En todas las prácticas de Yoga se utiliza el sonido “OM (ॐ)” para concentrar la atención, y armonizar el cuerpo y la mente con el momento presente. Al sonido OM también se le llama Nada Brahman, o el sonido del silencio.

Cuando el OM se une con la respiración y se mueve en el cuerpo se le llama Pranava el controlador de la fuerza vital o revitalizador (dador de prana). Prana quiere decir energía y vida.

Según las leyes de la fonética sánscrita, a la vocal “O” se le considera la resultante de la unión de los sonidos A + U. De allí que en la tradición india al OM que es a + u + m + el silencio siguiente, se le pronuncie OM.

El sonido OM regula la respiración (lo cual puede ayudar a reducir la actividad nerviosa y tensiones, liberar el diafragma, ayudar a recuperar una respiración consciente abdominal, mejorar el intercambio de gases en los pulmones y puede reducir el flujo de los pensamientos, ofreciendo la experiencia de un espacio interior a través de la vibración que produce.

La vibración que se puede dar en el abdomen, pecho, occipital y espacio intracraneal del entrecejo, puede sensibilizar con todo lo que rodea a quien lo pronuncia y podría decirse, que ayuda a limpiar el cuerpo y la mente de impurezas “toxinas” (en este caso referido al bloqueo de las tensiones, de la sensibilidad con los cambios y estados del cuerpo-mente).

¿Por qué repetir el OM?

Porque las cosas que se repiten, como recorrer diariamente en carro una ruta determinada, se hacen al cabo de un tiempo casi automáticamente. La mayoría de las cosas que se hacen son rutinarias y se realizan sin pensar. Todo lleva un aprendizaje para el cerebro antes de ser rutinario.

Se puede entrenar al cerebro en hábitos saludables y evitar los perjudiciales. Por lo tanto una acción no crea un hábito pero varias repetidas sí. De este modo como toda acción comienza por ser un pensamiento, cuidando la raíz cuidamos toda la planta.

La tierra está continuamente sonando en OM, este resuena en la biosfera y sus armónicos son el patrón de lo bueno y de lo armónico. Este sonido es grave y se llama Resonancia Schumann. La Resonancia Schumann es un sonido grave, muy bajo, por debajo del espectro audible y que resuena en todo este planeta. Es un conjunto de picos en la banda de frecuencia extra baja (ELF) del espectro radioeléctrico de la Tierra a unos 8, 14 y 20 Hz y es llamada en el yoga el “OM” o Pranava.

El sabio Sri Ramakrishna Paramhansa dijo: “la gente me pregunta -¿Qué ganamos con escuchar el OM?-. Tú oyes el rumor del mar en la distancia. Siguiendo el rumor llegarás al mar. Si hay rumor habrá mar. Siguiendo el rastro del OM llegamos al Creador”.

El OM se pronuncia verbalmente y luego en silencio, es decir mentalmente. El OM en silencio también moviliza energía y atención ya que el silencio es el estado de fuerza que surge desde dentro, como el OM surge desde dentro de la tierra. Por eso para muchos yoguis el OM por sí mismo es una práctica completa.

Por eso el repetir el sonido OM es beneficioso, porque baja la frecuencia mental, la afina con esta resonancia y la sitúa en las creativas y relajadas ondas Alfa.

También se puede decir, que el movimiento ascendente y penetrante del OM, finaliza en la experiencia de sentir con claridad el espacio ubicado en el entrecejo o incluso más arriba, que se conecta con el cerebro y la glándula pineal, que se relajan por la vibración.

El conectar sensitivamente con ese espacio intercraneal ayuda a trabajar con la estabilidad mental, da un punto de apoyo donde focalizar y dejar reposar la atención, lo que ayuda a la práctica de la meditación.