Por Maestro Orlando Jai Gurudev / @Yogasadhanas

La práctica de la relajación produce excelentes beneficios al calmar los estados de tensión nerviosa y depresión de ánimo. Devuelve el vigor y reanima física y mentalmente. Es particularmente beneficioso tanto para aquellas personas recargadas de tareas mentales, como para los que gastan enorme energía física. Cuando se realiza esta âsana correctamente, se experimenta un verdadero estado de descanso y alegría.

Savasana o posición de relajación

Ejecución: Después de terminar las âsanas usted debe acostarse boca arriba en el piso sobre su manta, estirando el cuerpo y las extremidades como desperezándose, girando el cuerpo hacia un lado, abriendo la boca para relajar la quijada, estirando y encogiendo brazos y piernas (la rodilla se dobla hasta llegar cerca del mentón inclinando levemente la cabeza hacia delante).

Luego girar el cuerpo hacia el otro lado y hacer lo mismo repitiendo tres veces cada lado los mismos movimientos y por último, quédese extendido boca arriba, los pies casi juntos por los talones y más separados hacia los dedos, en forma de abanico. Los brazos extendidos, algo separados del cuerpo con las palmas de las manos hacia arriba y los dedos un poco doblados, con naturalidad.

La cabeza en posición que pueda quedar perfectamente relajada. Cierre los ojos. Comience a recorrer y a relajar todos los músculos del cuerpo, (repitiendo mentalmente relajo los pies, tobillos, piernas, etc), empezando por los pies hasta llegar a la cabeza. Respire lenta y rítmicamente. Este descanso debe prolongarse por lo menos durante 5 a 10 minutos.

Actitud mental: Procure no distraer su atención con nada o ningún pensamiento o emoción determinada, apartando sus cambiantes ideas. Su mente sólo deberá estar ocupada en la relajación, sintiendo que todo el cansancio sale de su cuerpo.

La actitud mental durante todo el proceso de relajación consiste tan sólo en mantener la atención despierta y tranquila con la idea única y constante de relajar cada vez más, todos los músculos del cuerpo. Repita mentalmente la orden de aflojamiento general, desde los pies hasta la cabeza.

Cuando sienta todo el cuerpo tranquilo y reposado habrá conseguido la relajación física periférica. Insensiblemente irá desapareciendo la percepción física total del cuerpo, si la relajación ha sido completa. Dirija su atención luego al ritmo respiratorio. Piense que la respiración se hace tranquila, profunda y rítmica. Comenzará a sentir una extraordinaria sensación de tranquilidad, bienestar y descanso físico y mental.